El Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó una solicitud de larga data de Taiwán que consiste en obtener ayuda de empresas estadounidenses en la construcción de submarinos de fabricación propia. Aunque el visto bueno es solo el primer paso de un largo proceso, los observadores argumentan que la decisión refleja el compromiso de la administración Trump de fortalecer la defensa de Taiwán y disuadir la agresión del régimen chino.

El Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán (MND por sus siglas en inglés) confirmó el 7 de abril un informe de los medios de comunicación taiwaneses que afirmaba que el gobierno de Estados Unidos había otorgado una licencia de comercialización en apoyo de los esfuerzos del país asiático para desarrollar sus propios submarinos diesel-eléctricos. Además agregó que “expresaba su agradecimiento al gobierno de Estados Unidos por darle importancia a la defensa y seguridad de Taiwán”.

“Una licencia de comercialización significa que las empresas estadounidenses pueden compartir publicaciones e información técnica para que Taiwán pueda considerar la posibilidad de realizar una compra”, explicó David An, investigador principal del Instituto Global Taiwán y exfuncionario de asuntos político-militares del Departamento de Estado.

Aunque la noticia fue ampliamente difundida por los medios de comunicación taiwaneses e internacionales, ni las declaraciones oficiales de Estados Unidos ni las de Taiwán dejaron en claro qué parte o tecnología submarina en particular la “licencia de comercialización” autorizó a Taiwán a buscar en las compañías estadounidenses.

Fu S. Mei, director del Centro de Análisis de Seguridad de Taiwán, con sede en Nueva York y experto en ventas de armas entre Estados Unidos y Taiwán, remarcó que la licencia de comercialización en cuestión permitirá a una empresa estadounidense determinada demostrar las especificaciones de su sistema de combate submarino a Taiwán.

Otra compañía estadounidense que buscaba vender su sistema de combate submarino a Taiwán había recibido también una aprobación de comercialización similar a través de un “Acuerdo de Asistencia Técnica” (TAA, por sus siglas en inglés), alegó Mei.

Una licencia de comercialización no garantiza que Taiwán pueda comprar las piezas o la tecnología que se hayan mostrado, lo cual requiere además una “licencia de exportación” separada. Pero los expertos sostienen que la decisión de la administración Trump de dar luz verde a la demostración de la tecnología es un paso importante para Taiwán, que estuvo luchando durante más de una década para construir una nueva flota de submarinos.

“Estados Unidos tiene cuidado incluso de aprobar licencias de marketing. Esto es una buena señal para Taiwán, ya que los Estados Unidos aprueban licencias de comercialización para artículos que tienen una alta probabilidad de aprobar la licencia final de exportación”, dijo David An.

Visitantes pasando por delante de un modelo en escala de diseño conceptual del submarino de Taiwán durante la Exposición Internacional Marítima y de Defensa de Kaohsiung, el 13 de septiembre de 2016 (Sam Yeh/AFP/Getty Images)

Beijing siguió construyendo y modernizando las fuerzas navales y aéreas del Ejército Popular de Liberación (EPL) junto con otras plataformas militares, como los misiles balísticos, a modo de preparación para una posible campaña militar contra Taiwán.

La armada taiwanesa al mando de una importante flota de superficie con más de dos docenas de destructores y fragatas, solo tiene dos submarinos con capacidad de combate que la nación insular adquirió de los Países Bajos en la década de 1990.

En la última década, un selecto número de escritores de defensa estadounidenses y también algunos taiwaneses habían cuestionado la utilidad de los submarinos para Taiwán. Sin embargo, últimamente la mayoría de los analistas y el propio ejército de Taiwán ven a los submarinos como un activo crítico para contrarrestar la amenaza militar asimétrica del régimen chino y para complicar y frustrar cualquier intento de invasión por parte del EPL.

“Los submarinos contribuirán a la supervivencia de un Taiwán democrático, que simplemente sobreviviendo niega la mitad de la primera cadena de islas a China y también fortalece la defensa de las islas de Japón en la cadena de la isla de Ryukyu”, enfatizó Richard Fisher, investigador principal del Centro Internacional de Evaluación y Estrategia.

Tsai Ing-wen, la actual presidente de Taiwán, comprometió a su administración a construir una flota de al menos 8 submarinos de defensa de construcción propia. Su partido, el Partido Demócrata Progresista de Taiwán publicó un documento azul sobre política de defensa en 2015 en el que se pide que entren en servicio nuevos submarinos para 2025.

“Esta decisión [de aprobar una licencia de comercialización] es un testimonio de la nueva voluntad de la Administración Trump de ver a Taiwán como un beneficio estratégico para Estados Unidos”, refirió Fisher; también señaló que Taiwán ya está plenamente comprometido a seguir adelante con el programa, de manera tal que contratistas europeos ya consiguieron algunos negocios con eso.

A través de La Gran Época.

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Temas: Categorías: América China EE.UU

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