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Redacción BLes – El presidente de los EE. UU., Donald Trump, interpretó que una evidencia de que Hillary Clinton vendía sus favores políticos a cambio de las donaciones que recibía a través de su Fundación Clinton -que dirige junto a su marido Bill y su hija Chelsea-, la constituye la caída de las concesiones en cuanto agotó su cargo al frente de la Secretaría de Estado.

“Las donaciones de la Fundación Clinton disminuyen un 42%, lo que demuestra que jugaron ilegalmente al juego del poder”, tuiteó el mandatario el domingo. 

“Ellos monetizaron su influencia política a través de la Fundación. ‘Durante su mandato, el Departamento de Estado fue puesto al servicio de la Fundación Clinton’.  Andrew McCarthy”, determinó.

En este sentido, Mark Meadows, representante republicano ante la Cámara de los Estados Unidos, expresó recientemente que desea escuchar a John Huber, fiscal del Departamento de Justicia designado para investigar las sospechosas actividades de los Clinton vinculadas con su supuesta fundación filantrópica -la venta de “Uranium One” y otros.

“El Sr. [John] Huber, el Departamento de Justicia (DOJ) y el FBI, han estado llevando a cabo una investigación; al menos parte de su tarea consistía en examinar la Fundación Clinton y lo que puede o no haber ocurrido en relación con la actividad impropia con esa fundación benéfica, por lo que hemos fijado una fecha de audiencia para el 5 de diciembre”, dijo el representante Meadows a The Hill el 20 de noviembre.

Asimismo, el representante Meadows aludió a los testigos que  intervendrán en relación con  posibles acciones inadecuadas de la Fundación bajo investigación. “Apenas estamos empezando a trabajar con un par de denunciantes que indicarían que hay una gran probabilidad [de] una actividad impropia significativa que haya ocurrido en y alrededor de la Fundación Clinton“, advirtió el legislador.

Acusaciones de caridad fraudulenta

“El FBI y los fiscales federales están investigando si a los donantes de la fundación se les prometieron indebidamente favores políticos o acceso especial a Hillary Clinton mientras ella era secretaria de Estado a cambio de donaciones a las arcas de la organización benéfica”, así como el uso indebido de sus “fondos libres de impuestos”, informó CNN en base a una de sus fuentes.

En este orden, el fiscal general, Jeff Sessions, se enfocaba en los resultados de la investigación ya que “lo fundamental es que no se puede ser secretario de Estado de los Estados Unidos de América y usar esa posición para extorsionar o buscar contribuciones a su fundación privada”, describió a Alisyn Camerota de CNN en “Nuevo Día”, cuando dio comienzo la investigación que, tras permanecer estancada desde 2016, ahora se reabre. 

“Es una violación fundamental de la ley y eso parece haber ocurrido”, concretó en aquel entonces.

Por su parte el analista, escritor y orador, Kevin Jackson, lider en la industria de la consultoría estadounidense, no duda en afirmar en la publicación Black Sphere que: “Los Clinton usaron su ‘caridad’ como alcancía familiar”.

“¿Se ha preguntado por qué la Fundación Clinton se debilitó tan repentinamente después de que Hillary ya no estuviera en una posición de influencia?”, inquiere el analista.

“Desafortunadamente, los medios de comunicación no tocarán esta historia ni desenamascararán a los Clinton. Porque exponer a los Clinton significa exponer a los demócratas”, continuó diciendo Jackson.

Acto seguido, el consultor basó sus afirmaciones en el formulario 990 2014 de la declaración de impuestos de la Fundación Clinton, en virtud del cual señaló que requirió el trabajo de 486 empleados, a quienes les pagaron 34.8 millones de dólares -más 91.3 millones de dólares en honorarios y gastos-, y que donó efectivamente a la caridad finalmente tan solo 5.1 millones de dólares (menos del 3% de los ingresos de ese año, que ascendieron a 177.804.612 dólares).

Conflictos de intereses

Mientras Hillary Clinton ocupaba su cargo como secretaria en el Departamento de Estado, aprobó ventas de armas por valor de 165.000 millones de dólares -un 147% más que en años anteriores- a 20 países cuyos gobiernos habían donado millones a la Fundación Clinton, según una investigación de International Business Times de los datos de las dos entidades.

Los contratos se ultimaron a pesar de que muchos de estos gobiernos tenían vetadas hasta el momento la compra de armas debido a sus innumerables violaciones de derechos humanos, y al desequilibrio internacional que podría suponer que adquirieran dicho arsenal.

En este marco, el senador Richard Lugar, republicano, instó a la Fundación Clinton a “renunciar” a aceptar contribuciones de gobiernos extranjeros. “Los gobiernos y entidades extranjeras pueden percibir a la Fundación Clinton como un medio para ganar el favor de la secretaria de Estado”, indicó.

“Se corrió la voz a estos grupos de que una de las mejores maneras de obtener acceso e influencia con los Clinton era dar a esta fundación”, manifestó también Meredith McGehee, directora de políticas del Centro Legal de Campañas, un grupo de defensa que busca endurecer las reglas de divulgación de la financiación de campañas. 

“Esto demuestra por qué es problemático tener funcionarios públicos, o incluso cónyuges de funcionarios públicos, conectados con estas organizaciones sin fines de lucro”, concluyó McGehee.

También los expertos en seguridad nacional afirman que si se compara la lista de donantes de la Fundación Clinton y la de los que tienen negocios con el Departamento de Estado, la semejanza podría evidenciar un “conflicto de intereses”, cuando menos, preocupante.

De acuerdo a Gregory Suchan, veterano del Departamento de Estado que supervisó la transferencia de la industria armamentística bajo el mandato de George W. Bush, aunque las donaciones de contratistas de defensa y gobiernos a la Fundación Clinton no sean “exclusivamente” para comprar influencia, “buscaban acumular depósitos en el ‘banco de favores’ y ser bien considerados”.

La polémica sobre el vínculo que existe entre la venta de armas y los donantes de la Fundación Clinton se derivan de que la ley faculta específicamente a la Secretaria de Estado, en aquel entonces Hillary Clinton, a aprobar o rechazar unilateralmente los acuerdos y las licencias de venta de armas de fabricación estadounidense.

El presidente Donald Trump vuelve a denunciar las irregularidades de la Fundación Clinton
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