El falso príncipe saudita que realizó grandes estafas en diversas partes de Norteamérica ha sido encarcelado y ahora salen a la luz sus intrincadas fechorías.

Muchas personas se preguntan: ¿quién es en realidad este ladrón? ¿Y cuál es su verdadera historia?

En un reportaje del diario The Blade se exponen los orígenes del desvergonzado ladrón.

Desde niño

Nacido en la ciudad de Bogotá, Colombia; Antony Gignac, fue llevado a un orfanato después de que su padre biológico fuera acusado de asesinato.

Junto con su hermano fue adoptado por una pareja de Michigan, EE. UU.

En esta ciudad comenzó su historial de mentiras, diciendo a sus compañeros de clase que su madre era la dueña del Gran Hotel en Mackinac y que su padre era el actor Dom DeLuise, cosas que en realidad estaban completamente alejadas de la realidad.

Inicia su carrera delictiva

Fue 1991 el año en el cual comenzó realmente su carrera delictiva. Haciéndose pasar por un príncipe saudita defraudó a varias empresas de Michigan por cerca de US$10.000.

Ya en 1993, usando la identidad de un residente de California para pedir tarjetas de crédito, inicio sus andanzas en los hoteles de Miami haciéndose llamar el príncipe Khaled.

Ese mismo año fue descubierto por la policía gracias a un par de ladrones que lo habían golpeado para robarle. Uno de los oficiales llamó a la embajada de Arabia Saudita y desde allí le indicaron que no lo conocían.

El falso príncipe huyó de los policías y se dirigió a Chicago. Cuando lograron localizarlo fue llevado de nuevo a Miami donde duró encarcelado hasta 1994.

Una vez en la calle se dirigió a una oficina de American Express donde pidió una tarjeta de crédito platino. Los empleados dudaron en entregársela.

No obstante, después de gritar que su padre “El Rey” se enfurecería por el desprecio, los empleados le dieron la tarjeta.

Gignac estafó, junto a su hermano, a la universidad privada de Syracuse en New York.  Pretendiendo dar una donación pidieron US$16.000 para pagar los impuestos de la misma. Al final recibieron US$8.000, pero fueron encarcelados.

El ocaso 

Del 2004 al 2006 estuvo en la cárcel. Se le encontró haciendo compras por valor de US$25.000 usando una tarjeta American Express con el nombre del príncipe Kha Alsaud.

En 2017, trató de hacer un último “negocio”, pero ya había sido emitida uno orden de arresto que llevó a su captura en noviembre.

Ahora se enfrenta a una pena cercana a los 10 años por cargos como hacerse pasar por un diplomático extranjero y conspirar para cometer una ofensa contra Estados Unidos.

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Categorías: América EE.UU

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