Los espías chinos contactaron por primera vez a Kevin Patrick Mallory en Linkedin, esperando poder tentarlo para que les provea de importante inteligencia.

 Uno de los agentes chinos se hizo pasar por un reclutador de talento para una compañía llamada Darren y Asociados. Luego este agente le presentó su asociado a Mallory, quien dijo trabajar para un centro de estudios chino, la Academia de Ciencias Sociales de Shanghai. Esto es de hecho una forma común que usan para cubrirse los oficiales de inteligencia del Buró de Seguridad Estatal de Shanghai. El buró es a su vez un subdepartamento del Ministerio de Seguridad del Estado, una agencia de inteligencia similar al FBI y la CIA combinadas.

Mallory, exagente de la CIA de 60 años, tenía autorización para tratar con máximos secretos, debido a su trabajo previo en el gobierno como contratista privado. Después de dejar el servicio al gobierno en octubre de 2012, abrió su consultoría privada pero no le estaba yendo muy bien. Así fue que cuando los espías le ofrecieron pagarle por documentos confidenciales y no confidenciales, Mallory aceptó la oferta.

En marzo y abril de 2017, Mallory -quien habla chino mandarín fluido- viajó a Shanghai para encontrarse con los espías chinos. Su punto de contacto, Michael Yang, quien fue también el agente que se presentó como de la Academia de Ciencias Sociales de Shanghai, le dio un aparato para comunicarse de manera segura para transmitir los documentos.

Un amanecer frente a Shanghai, sobre el distrito Pudong el 11 de noviembre de 2016. (Johannes Eisele/AFP/Getty Images)

Un año después, el Departamento de Justicia de EE. UU. anunció el 8 de junio que Mallory había sido condenado por espionaje en relación a la transmisión de esos documentos. Su caso es un ejemplo de cómo los exagentes son blanco de adversarios extranjeros. “Los agentes de inteligencia extranjeros se enfocan en gente que ha tenido altos niveles de permisos o autorizaciones en el gobierno para reclutarlos y robar nuestros secretos”, dijo en una declaración Nancy McNamara, subdirectora a cargo del Buró de Campo del FBI en Washington.

Generalmente se los contacta primero en las redes sociales. The Daily Beast informó que la compañía que contactó a Mallory, Darren y Asociados, es en realidad una compañía ficticia, una táctica común de los agentes de inteligencia que buscan tentar a potenciales víctimas.

Información filtrada

El contenido exacto de los documentos que Mallory transfirió a los agentes chinos se desconoce, pero según un informe del Washington Post -durante el juicio el año pasado- un oficial de la CIA que revisó la información dijo que uno de los documentos revela la extensión de cuánto entiende la CIA sobre “un servicio de inteligencia hostil extranjero en específico”.

Además, unas notas escritas a mano que se encontraron en la casa de Mallory tenían información delicada sobre fuentes humanas y que “se podía esperar razonablemente, que causaran la pérdida de inteligencia crítica, y que posiblemente podría resultar en un largo encarcelamiento o muerte de fuentes humanas clandestinas”, confirmó el oficial de la CIA. Según la denuncia criminal, Mallory ofreció entregar a los espías chinos esas notas también.

Los abogados defensores de Mallory argumentaron que Mallory estaba en realidad trabajando como un doble agente independiente, engañando a los espías chinos, para exponerlos más tarde a la inteligencia de Estados Unidos. Al jurado no le convenció la historia.

Una tendencia preocupante

Mallory es una de los varios casos recientes que involucran exagentes de inteligencia estadounidenses haciendo espionaje para el régimen chino. A principios de junio, un exoficial de la Agencia de Inteligencia de EE. UU. fue arrestado bajo la acusación de espiar para China.

En mayo, Jerry Chun Shing Lee, un exagente de la CIA, fue acusado de juntar información confidencial con la intención de pasarla al gobierno chino. Según el Departamento de Justicia, Lee fue contactado por espías chinos que le ofrecieron pagarle.

Mallory fue arrestado en junio en su domicilio en Leesburg-Virgina. Allí, los oficiales descubrieron un tarjeta de memoria que contenía los documentos que había transmitido, escondidos cuidadosamente dentro de una hoja de aluminio. Luego de ser arrestado, Mallory llamó a su familia desde la celda, pidiéndoles que busquen la tarjeta de memoria.

A través de La Gran Época.

El caso de un ex agente de la CIA que vendió inteligencia a China
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Categorías: América China EE.UU

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