Redacción BLes – El presidente de los EE.UU., Donald Trump, mostró su desaprobación ante el cuestionable hecho de que la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA, por sus siglas en inglés) haya procedido al controvertido borrado de cientos de millones de registros de llamadas telefónicas y mensajes de texto que nunca debería haber llegado a obtener en base a la legislación vigente. La NSA se había excusado parcialmente argumentando una presunta protección de la privacidad de los usuarios.

El mandatario estadounidense atribuyó abiertamente la reciente acción de la agencia a nuevos intentos de ocultar la verdad y a la continua campaña de desprestigio que se viene acometiendo desde distintos sectores hacia su persona y su administración:

“¡Wow! La NSA ha borrado 685 millones de llamadas y mensajes de texto”, escribió Trump en su cuenta de Twitter el martes, sin entrar en detalles. “Culpan a las irregularidades técnicas. Qué vergüenza. ¡La Caza de Brujas continúa!”, agregó.

@realDonaldTrump

Las polémicas actuaciones de la NSA se hicieron de dominio público en 2013, cuando el ex asesor de la agencia Edward Snowden filtró documentos que revelaban la vasta vigilancia a la que el gobierno de Obama sometía al ciudadano norteamericano.

En respuesta, el Congreso decidió promulgar dos años después —en junio de 2015— la Ley de Libertad de los EE.UU. por la cual restringía la recolección masiva de los registros de detalles de llamadas y mensajes de texto (CDR, por sus siglas en inglés)—que estaba llevando a cabo la NSA de forma ilegítima—, ordenando que dicha información quedara bajo la custodia de las compañías de telecomunicaciones a las cuales se le podría requerir solo bajo mandamiento judicial, precisó AP.

Opaco comunicado de la NSA

En una declaración —publicada en su sitio web el 23 de mayo de 2018— la NSA admitió haber comenzado a eliminar masivamente los excesivos CDR de llamadas y mensajes de texto erróneamente recolectados desde 2015. Los analistas habían observado ciertas “irregularidades técnicas” —no especificadas— desde hacía meses, destacando, entre otras cosas, que los proveedores de servicios de telecomunicaciones les estaban enviando información que no estaban autorizados a recibir.

El mundo conoció a Edward Snowden —el topo de la CIA— el 6 de enero de 2013, quien proclamó: “Todos estamos siendo espiados”.

La agencia defiende su decisión de aplicar un remedio tan radical justificando en su informe que el aparato gubernamental solo puede recabar CDR semejante al tipo de detalles que se pueden observar impresos en una factura telefónica, tales como la fecha y hora de una llamada o mensaje de texto, el número de una tarjeta telefónica, la duración de una llamada y el número de teléfono al que se hizo —sin hacer ninguna referencia al volumen de los recibidos de forma ilegítima—.

Por lo tanto, como a sus técnicos les resultaba imposible distinguir entre datos adquiridos legalmente e ilegalmente, decidieron destruirlos todos los obtenidos desde 2015—después de una breve consulta con el Departamento de Justicia y la Oficina del Director de Inteligencia Nacional— e intentar encontrar una solución a futuro, sin aclarar cómo había abordado la situación.

Christopher Augustine, portavoz de la NSA desmintió la posibilidad de que alguna comunicación incluyera “el nombre, la dirección o la información financiera de algún cliente, la ubicación del sitio celular o la información GPS”.

Cuartel General de la NSA en Fort Meade, MD.

Malestar y desconfianza

La admisión de haber recolectado indebidamente lo que parecen ser cientos de millones de registros telefónicos de estadounidenses, ha generado serias dudas sobre el cumplimiento del programa de registros telefónicos post-2015 tras el escándalo Snowden, advirtió Daily Beast.

La NSA afirmó no haber realizado cálculos sobre cuántos registros había purgado, o del número de estadounidenses afectados, pero según un informe de abril de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, requerido en virtud de la Ley de Libertad de los EE.UU., se descubrió que la agencia recopiló 685 millones de registros de llamadas en dos años.

Dado el historial de la NSA, habría que preguntarse qué tan atroz fue esta [sobrecolección], dijo Julián Sánchez, académico de vigilancia del Instituto Cato. “Estamos hablando de cientos de millones de registros”, aseguró.

Los expertos en vigilancia consultados coincidieron en que, a priori, la supresión masiva también planteó preguntas sobre la importancia —en materia de seguridad nacional— que poseyeran tales registros: “O hubo una violación de la ley de proporciones masivas o estos datos no tenían mucho valor en cualquier caso, o ambos”, manifestó Liza Goitein del Centro Brennan para la Justicia de la Universidad de Nueva York.

Crónica de una polémica reforma

En junio de 2013, gracias a Snowden, The Guardian reveló que la NSA había recopilado durante años los registros telefónicos de millones de estadounidenses, todo ello sin órdenes judiciales ni ninguna sospecha individualizada de conducta indebida.

Dos años más tarde, después de que un tribunal federal de apelaciones declarara ilegal la vigilancia masiva, el Congreso ordenó una revisión de los procedimientos de la NSA para la recopilación masiva de datos telefónicos en un proyecto de ley de compromiso que muchos consideraron mejor que nada, puntualizó el diario Daily Beast.

Un informe de la inteligencia estadounidense confirma que la NSA recopiló 685.000.000 de registros telefónicos en dos años.

Pero la normativa, se debilitó sustancialmente al atravesar el Capitolio, permitiendo la recolección de grandes cantidades de registros telefónicos nacionales en base a “sospechas razonables de terrorismo o contra inteligencia”.

Ron Wyden, demócrata de Oregon perteneciente al comité de inteligencia del Senado y a la NSA, criticó con dureza a las proveedoras de telecomunicaciones: “Las compañías de telecomunicaciones tienen grandes cantidades de datos privados sobre los estadounidenses. Este incidente muestra que estas compañías actuaron con un descuido inaceptable, y no cumplieron con la ley cuando compartieron los datos sensibles de los clientes con el gobierno”, expresó Wyden, sin embargo, no aportó, como era de esperar, información adicional sobre el desbordamiento durante la recolección de registros.

“Este es otro de una serie de fracasos que demuestra que muchos programas de espionaje de la NSA se hallan fuera de control y han fallado repetidamente en cumplir con los límites básicos impuestos por el Congreso y la corte FISA”, manifestó Neema Singh Guliani, consejera legislativa de la Unión Americana de Libertades Civiles en Washington.

EE.UU.: Indignación de Trump ante la destrucción de millones de registros telefónicos ilegales
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Temas: Categorías: América EE.UU

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