Redacción BLes – El pasado 20 de mayo tuvo lugar la polémica jornada electoral que decidió la presidencia de Venezuela, registrando una abstención histórica. 

El proceso democrático se llevó a cabo revestido de una fuerte carencia de credibilidad y transparencia, como viene denunciando tanto la oposición como los diferentes medios y hasta los mandatarios de numerosos países, entre los que figura EE.UU., que aseguran, como tantos otros, que no reconocerán los resultados de dichos comicios.

Bajo la mirada acusadora internacional, se escenificó un proceso democrático meramente anecdótico, en el que su actor principal, el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Nicolás Maduro, después de hacer el recuento de los votos se proclamó, a sí mismo, vencedor.

“Según los cálculos más serios, solo sufragaron 3.5 millones y [Maduro] debió obtener algo más de 2.4. El CNE afirma que acudió a votar el 46% de los electores. Sólo se presentaron en torno al 17,5”, informa Carlos Alberto Montaner.

En una columna publicada en CubaNet, el escritor y periodista asevera que el primer gran fraude electoral lo cometió Hugo Chávez en el referéndum revocatorio del 2004, y que desde entonces se repite una y otra vez, porque es algo sencillo de hacer:

Una vez terminada oficialmente la votación -continúa el autor- la empresa Smartmatic, organizadora electrónica de las elecciones, “financiada por el chavismo, obtenía la suma real y calculaba el tamaño del fraude necesario para ‘ganar’. En ese momento se fabricaban los votos virtuales, se dispersaban por la geografía electoral y se agregaban a la cuenta final”, describe el intelectual cubano residente en Madrid.

Asegura que esto se supo con total certeza en agosto del 2017, cuando Antonio Mugica, presidente de Smartmatic, “hoy una empresa seria radicada en Londres, con cientos de empleados y múltiples clientes, que trata de huir de su comprometedor pasado chavista, reveló que las elecciones para elegir la ilegal Asamblea Nacional Constituyente venezolana habían sido alimentadas por un millón de votos falsos virtuales”. 

El 20 de mayo, “simplemente, multiplicaron el fraude por tres”, afirma Montaner.

“Si en 1992 trataron de acabar a tiros con el gobierno mediante un golpe militar, ¿qué importancia puede tener alterar una ridícula elección ‘burguesa’ que es solo un trámite para mantenerse en el poder?”, asevera el escritor, especificando: “Ellos solo dan los resultados. Los votos están ahí, contantes y sonantes, colocados por el brazo electrónico de la revolución chavista”.

“Pero probablemente esta vez la trampa haya sido inútil”, aclara y afirma que “el 80% de las naciones realmente democráticas no reconocerán al gobierno de Maduro y reclaman unas elecciones verdaderamente libres y arbitradas”. 

“Mike Pence, VP de Estados Unidos, y el senador Marco Rubio prometen que su país se volcará en el acoso financiero de la dictadura de Maduro y en la persecución sistemática a la legión de chavistas corruptos”, concluye.

Cómo se llevan a cabo las estafas electorales en Venezuela, según Carlos Alberto Montaner
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Categorías: América Venezuela

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