Washington – Una caravana de más de 1.200 inmigrantes, en su mayoría de Honduras, partió el 25 de marzo caminando hacia el Norte desde Tapachula, al sur de México, justo al otro lado de la frontera con Guatemala.

El destino final programado por la caravana es la frontera entre Estados Unidos y México, pero los organizadores de Pueblo Sin Fronteras dicen que la Ciudad de México será su última parada. Aún así, muchos migrantes tienen la intención de continuar el viaje y buscar asilo en Estados Unidos.

Pueblo Sin Fronteras, con sede en Estados Unidos, exigió en un comunicado de prensa del 23 de marzo a México y Estados Unidos “ábrannos las fronteras porque somos ciudadanos tanto como la gente de los países en los que nos encontramos o viajamos”.

“Nuestro sueño” escrito en el sitio Internet del grupo es “construir puentes de solidaridad entre los pueblos y derribar las barreras fronterizas impuestas por la avaricia”.

La caravana anual atrajo a muchos más participantes este año y más atención, en parte porque el presidente Donald Trump la utilizó para resaltar las brechas en la seguridad fronteriza de Estados Unidos.

La caravana está ayudando a la postura de Trump para una frontera más segura, dijo Jessica Vaughan, directora de políticas del Centro de Estudios de Inmigración.

“Como el tamaño de la Caravana es tan sorprendente, la primera cosa que hizo, es que todas las personas pensaran sobre qué sucedería si un grupo como este aparece en la frontera”, dijo Vaughan el 6 de abril.

“Fue una ilustración perfecta del problema que Trump ha estado tratando de lograr focalizar en el Congreso – donde un sistema de asilo defectuoso es el eslabón más débil para nuestra seguridad (en el tema) de inmigración en este momento”.

Agentes de la Patrulla Fronteriza hablan con menores no acompañados que cruzaron la frontera entre Estados Unidos y México, antes de cargarlos en una camioneta para transportarlos a una oficina de Refugiados y Reasentamiento en el condado de Hidalgo-Texas, el 26 de mayo de 2017. (Benjamin Chasteen / La Gran Época)

Sistema de Asilo

Decenas de miles de inmigrantes ilegales cruzan la frontera sudoeste cada mes y solicitan asilo, según las estadísticas de la Aduana y Protección Fronteriza. En marzo, más de 37.000 menores no acompañados y unidades familiares fueron detenidos por la Patrulla Fronteriza luego de cruzar ilegalmente.

La mayoría de los menores no acompañados y las unidades familiares buscan a los agentes de la Patrulla Fronteriza después de cruzar, porque saben que serán procesados rápidamente. Por lo general, en tres semanas serán liberados en Estados Unidos con una fecha de audiencia fijada para el futuro. Esto se conoce como “Atrapar y Liberar”.

La mitad de los que reclaman asilo, o “miedo creíble” en la frontera, no presentan una solicitud oficial de asilo dentro del año requerido. De acuerdo a los funcionarios del gobierno, la mayoría ni siquiera se presenta a su audiencia.

Si los solicitantes presentan un reclamo de asilo (que es gratuito) y este queda pendiente durante seis meses, se les proporciona rutinariamente autorización para trabajar, independientemente del mérito de la solicitud.

“Tenemos un país donde si pisan un pie -no dos pies- si un pie golpea a nuestro país, tenemos que tomar gentilmente a esas personas, registrarlas y luego liberarlas”, dijo Trump en una mesa redonda en Virginia Occidental, el 5 de abril.

“Ahora, ellos están en el territorio. Nosotros los liberamos. Ellos van a ir a algún lugar de nuestro país. Se supone que vuelven dentro de dos o tres años para su causa judicial, pero nadie regresa”.

El número de casos que comenzaron con un reclamo de temor creíble subió de aproximadamente 3.000 en 2009 a más de 69.000 en 2016, según el Departamento de Justicia.

Si los problemas son solucionados, “entonces el incentivo para venir ilegalmente a este país o presentar una solicitud frívola de asilo, no se sostendrá”, dijo un alto funcionario de la administración en una conferencia de prensa el 2 de abril.

“El asilo no está diseñado para personas que huyen por una vida mejor solo porque las condiciones son difíciles en su país de origen”, dijo Vaughan.

Decenas de migrantes centroamericanos que viajan con la caravana anual “Estaciones de la Cruz hacia el norte duermen en una arena deportiva en Matías Romero, Oaxaca, México. (AP Foto/Felix Marquez)

México

El 2 de abril, Trump comenzó a presionar públicamente a México para evitar que la caravana ingresara a Estados Unido;, ya que, según escribió en su Twitter, “no tiene leyes fronterizas efectivas”.

“México tiene el poder absoluto de no permitir que estas grandes ‘caravanas’ de personas entren a su país. Deben detenerlas en su frontera norte”, tuiteó Trump el 2 de abril y concluyó suplicando a los políticos: “¡Actúen ahora, Congreso, nuestro país está siendo robado!”

México respondió diciendo que ya había enviado a 400 personas a sus países de origen y que estaba aceptando solicitudes de asilo por parte de otros. Desde entonces, ha emitido más de 200 visas de tránsito a los miembros de la caravana, lo que les da 20 días para salir de México. Muchos se han salido de la caravana para seguir viajando hacia el norte.

El viaje está plagado de peligros y los cárteles controlan la frontera con México.

Marlene Castro, una agente supervisora de la Patrulla Fronteriza en el sector del Valle del Río Grande de Texas, dijo que los migrantes pueden viajar desde Centroamérica hasta la frontera, correspondiente a Río Grande en Texas, “pero no pasarán de ahí a Estados Unidos sin pagar algo de dinero”.

“En algún momento tienes que pagar algo. Lamentablemente, muchas mujeres pagan con sus cuerpos”, dijo el año pasado. “Hay casos en que las mujeres, con la expectativa de ser violadas, se preparan aplicándose un control de la natalidad … con el propósito de realizar el viaje”.

Vaughan dijo que la caravana también está ayudando a Trump al validar la preocupación del Gobierno sobre el papel de México en facilitar la migración ilegal de otras partes del mundo a través de su territorio.

“Las políticas [de México] nos importan. Aunque no podemos controlarlas, obviamente podemos influir en ellas”, dijo Vaughan. “El gobierno mexicano se siente incómodo con esta percepción, pero no pueden evitar la percepción de que el Twitter del presidente sobre la situación, los impulsó a hacer algo con respecto a la caravana”.

Trump ha amenazado por aprovechar la vigencia del Tratado de Libre Comercio del Atlántico Norte para obligar a México a ayudar más en el control fronterizo.

México dijo el 9 de abril que revisará todas las formas de cooperación con Estados Unidos, incluidos los esfuerzos para combatir a los poderosos cárteles de la droga.

Luego de una semana de intensas tensiones bilaterales, durante las que el presidente Enrique Peña Nieto reprendió a Trump por incomodar a Méxic, finalmente dio órdenes a su gabinete (en la reunión del 8 de abril) de revisar todos los puntos del tratado de libre comercio.

El ministro de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, dijo que la revisión cubrirá todos los aspectos de la relación, que van desde la seguridad fronteriza y la migración hasta el comercio y la lucha contra las bandas de narcotraficantes.

El edificio del Capitolio en Washington, sede del Congreso de Estados Unidos, el 29 de enero de 2018. (Samira Bouaou / La Gran Época)

Congreso

Vaughan dijo que la caravana también ayuda a Trump, al ilustrar al Congreso: por qué la seguridad fronteriza es tan imperativa”[Y] cuan preocupante es que el Congreso no trató de abordar la seguridad fronteriza en un grado significativo en el proyecto de ley de gasto que acaba de aprobarse”. El Director de Policía dijo: “Esta es una necesidad genuina”. Tenemos problemas muy reales en la frontera que deben ser resueltos”.

El Departamento de Seguridad Nacional está trabajando para presentar al Congreso una nueva legislación para cerrar las brechas definidas como “catastróficas” para la seguridad fronteriza.

El nuevo proyecto de ley buscará detener la explotación del sistema de asilo y la práctica de Atrapar y Liberar, de acuerdo con altos funcionarios del gobierno, en una conferencia de prensa el 2 de abril.

Ambos problemas se pueden abordar en gran medida con modificaciones al Acuerdo de Flores y la Ley de Reautorización de la Protección de las Víctimas de Trata de personas (TVPRA en siglas en inglés), dijeron los funcionarios.

El TVPRA debe enmendarse para que los menores que no sean genuinas víctimas de la trata de personas, puedan regresar rápidamente a sus hogares o ser trasladados a terceros países seguros, dijo el director interino del ICE, Tom Homan. Actualmente, un menor de un país no contiguo no puede ser devuelto a México, incluso si no es víctima de trata y por lo tanto debe ser aceptado en Estados Unidos.

El Acuerdo de Flores (de la era de Clinton) es un acuerdo de una demanda colectiva que facilita la práctica de Atrapar y Liberar.

Según el acta, los menores no acompañados deben ser liberados por la Patrulla Fronteriza en un plazo de 72 horas a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, una división del Departamento de Salud y Recursos Humanos. A partir de ahí, la mayoría se los destina en aproximadamente 45 días a un padre o familiar que ya vive en Estados Unidos.

Los grupos familiares se transfieren desde la Patrulla Fronteriza al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, donde deben ser liberadas después de 20 días.

“No podemos obtener una orden de expulsión en las tres semanas, lo que significa que tenemos que liberar estas unidades familiares”, dijo un alto funcionario de Gobierno el 2 de abril.

El 6 de abril, Trump ordenó al procurador general y los jefes de los departamentos de Estado, Defensa, Seguridad Nacional, Salud y Servicios Humanos, que preparen un informe exhaustivo detallando todo lo que se está haciendo para poner fin al sistema vigente de Atrapar y Liberar inmigrantes ilegales. El informe vence en 45 días y los funcionarios tienen 30 días después para recomendar los recursos adicionales y a las autoridades necesarias para finalizar la práctica.

El Fiscal General Jeff Sessions habla en una conferencia de prensa en el Departamento de Justicia en Washington el 15 de diciembre de 2017. (Samira Bouaou / La Gran Época)

Detenciones

También el 6 de abril, en una medida sin precedentes del Departamento de Justicia, el Fiscal General Jeff Sessions ordenó a los fiscales federales adoptar una política de “tolerancia cero” y hacer cargos a los que cruzan la frontera por primera vez de manera ilegal.

Actualmente muchos son deportados después de declararse culpables y pasar algunos días en la cárcel.

Una condena por entrada ilegal conlleva una pena máxima de seis meses en prisión para los que cruzan por primera vez y dos años para los reincidentes.

Las detenciones fronterizas llegaron a 50.308 en marzo, un 37 por ciento más que en febrero y más del triple en comparación con el mismo período del año pasado.

Al agregar el despliegue de la Guardia Nacional, Vaughan dijo que Trump está haciendo todo lo que puede sin el apoyo del Congreso.

“Políticamente también ha sido una oportunidad para que el presidente demuestre que está tratando de hacer cosas para abordar problemas urgentes, en lugar de simplemente sentarse a mirar y esperar al Congreso; él quiere ser más proactivo que eso”, dijo Vaughan.

Artículo con informes adicionales de Reuters e Ivan Pentchoukov de The Epoch Times.

A través de La Gran Época.

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Temas: Categorías: América EE.UU

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