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Los resultados de la primera vuelta de los comicios para presidente efectuada en Colombia el 27 de mayo, parecieran sacar a flote la confrontación que se viviera en 2016, cuando la mayoría de los votantes rechazaron en Referendum la firma del acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC.

De hecho, la elevada participación de la ciudadanía ante las urnas, alrededor del 53% del electorado, es muestra de la gran importancia que reviste esta situación para el futuro político del país.

En la jornada de ayer pasaron a la segunda vuelta, Iván Duque, representante de los que rechazaron el acuerdo, y Gustavo Petro, quien por la trayectoria como guerrillero del movimiento M-19, derivado de las FARC, y su proximidad con Hugo Chávez, pareciera liderar las aspiraciones de las exFARC hacia el poder.

Cabe señalar que, entre los golpes más demoledores dados por el M-19, se encuentra el robo de 5.000 armas a un depósito de ejército, y el secuestro de diplomáticos en la embajada de República Dominicana, de donde obtuvieron un gran botín, fruto de las negociaciones con el gobierno, y fueron llevados a Cuba.

Pero sin duda la más sanguinaria y destructiva de sus acciones fue la toma del Palacio de Justicia, que costó la vida a magistrados y civiles, además de la desaparición de los archivos con los que se buscaba extraditar al narcotraficante Pablo Escobar a Estados Unidos, de quien se dice que financió la operación.

La derecha y la izquierda

Iván Duque y Gustavo Petro, candidatos a la presidencia de Colombia.

Ivan Duque, abanderado del movimiento Centro Democrático, fundado por Álvaro Uribe, Senador y expresidente de Colombia, opositor del Acuerdo de Paz alcanzado con las FARC, se propone revisar los términos del mismo a fin de exigir a los exmiembros de la guerrilla un precio mayor al convenido con el Estado, y al decir de algunos colocando en riesgo la estabilidad de la paz en el territorio nacional.

A su vez , Gustavo Petro, frente al -según él- incumplimiento del acuerdo de paz, señaló que “centenares de combatientes y excombatientes van a irse a las montañas otra vez. Ya un grupo grande lo ha hecho. Se perdió la legitimidad del acuerdo”.

Petro, izquierdista declarado, pretende marcar hitos radicales en el comportamiento del gobierno a seguir, para lo cual ha dicho a la revista Semana: “Mi primer acto como presidente será convocar una Constituyente”. De avanzar en esta dirección, se dejaría en vilo la Constitución que rige las instituciones del país, y abriría las posibilidades para cambios insospechados.

Equilibrio de tendencias

Si bien es cierto que las mayores cifras favorecieron a la derecha, con casi 7.5 millones para Iván Duque, y a la extrema izquierda, con un poco más de 4.8 millones de votos a favor de Gustavo Petro, un porcentaje significativo de la población en edad de votar pensó de otra manera.

Sergio Fajardo, obtuvo el tercer lugar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia.

De los 6 millones de votos restantes, más de 4.5 millones correspondieron al líder Sergio Fajardo, de tendencias centro-izquierdistas, quien se ha revelado como un interesante fenómeno político: profesor universitario, despertó amplias simpatías entre los jóvenes estudiantes, y ha emergido como una de las grandes fuerzas en el panorama político nacional.

En casos como las Farc estarán en política”, afirmó Fajardo ratificando también que el acuerdo firmado con ellos debe cumplirse.

En cuanto a si se vincularía a algunos de los dos finalistas, es de prever que no lo haga y que reserve su elevado capital político para optar por la alcaldía de Bogotá (obtuvo la mayor votación en la capital del país, frente a sus oponentes) que, de ganarla, muy probablemente le abra las puertas a la presidencia en 2022.

Sergio Fajardo declaró que no se inclinará ni por Duque ni por Petro.

Por lo que respecta al nuevo destino de sus votantes, el mayor porcentaje posiblemente se dirija hacia Iván Duque, quien en cualquier caso está mucho más cerca de alcanzar los hipotéticos 9 millones de votos que le darían el triunfo, (solo necesitaría 1.5 millones), en tanto que Petro requeriría de 4.5 millones.

Desenlace

La segunda vuelta, a celebrarse el 17 de junio, definirá al mandatario colombiano para el próximo período presidencial de 4 años.

A pesar de la polarización que se observa, y los profundos problemas que enfrenta el país, el ambiente presenciado en la jornada electoral, pulcra y ausente de denuncias, permite vislumbrar  un nuevo hito positivo en la historia del país suramericano.

La balanza de las probabilidades se inclina en favor de Duque, en cuyo caso intervendría el Acuerdo de Paz firmado con las FARC, lo que no dejaría de causarle muchos dolores de cabeza a su administración, por lo que es posible que dilate indefinidamente la implementación, aún incompleta, y que distraiga la atención, con cambios inocuos, lo suficiente como para que su electorado se sienta satisfecho, pero sin “hacerlo trizas” como pronostican algunos.

Por Jose Ignacio Hermosa – BLes

Colombia elige su futuro: ¿continuará la confrontación con las exFARC?
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Categorías: América Colombia

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