Por Ana María Parini (*) para BLes.

El primer Encuentro Nacional de Mujeres Convocadas no es comparable con ningún encuentro feminista, dado que este se ha realizado por mujeres cristianas que ya estamos trabajando desde hace años en las distintas situaciones que alarman a nuestra sociedad y por lo tanto necesitábamos dar herramientas para tales y seguir trabajando en unidad en todo el país para un gran cambio de verdad en la Argentina.

Somos femeninas, del sexo femenino pero ante todo nos guiamos por principios cristianos más allá que seamos profesionales, como en el caso mio particularmente que soy ginecóloga y obstetra, diplomada en bioética y otras asignaturas más, pero siempre defendí la vida que existe desde la concepción.

Imagen del Primer Encuentro de Mujeres convocadas por la Vida y la Familia. (Facebook Natalia Boyajian)
Imagen del Primer Encuentro de Mujeres convocadas por la Vida y la Familia. (Facebook Natalia Boyajian)

A continuación, la declaración que hicimos como Mujeres convocadas por la vida y la familia:

La humanidad entera y nuestra sociedad se está enfrentando a un grave problema, no a una crisis de valores, como se ha querido denominar sino a una relativización de los valores. Entonces el ser humano no sabe por cual filtro pasar su propia percepción y menos la de los estímulos que constantemente lo rodean.

Los valores son subjetivos, dependen de la valoración que cada se humano les dé, de acuerdo a su marco de referencia (cultura, edad, sexo, educación)

Cambian con la historia y el momento circunstancial, incluso hasta con el estado de ánimo, esto es lo que estamos viviendo ahora.

El mundo es valorado de acuerdo a la propia percepción.

Para otros los valores son objetivos y no están sujetos a la cultura, al tiempo, a la ciencia ni a otras variables, sino que están de acuerdo a la ley natural, son inmanentes, trascendentes y atemporales.

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Por tanto:

Declaramos que defendemos la vida desde la concepción en el vientre materno hasta la muerte natural. Es un derecho humano fundamentado en aspectos científicos, legales, sociales y en principios y valores absolutos de dignidad y verdad.
Consideramos que toda vida concebida tiene un propósito para su desarrollo futuro y por lo tanto nadie tiene derecho a cancelar el mismo.
Toda vida vale tanto la de la madre como la del no nacido.

Declaramos que la familia es la constituida por hombre y mujer (padre y madre) y sus hijos y las familias monoparentales en este mismo esquema. Esta es la base de toda sociedad, permitiendo así el desarrollo en plenitud de todos sus integrantes. La Convención de los Derechos del niño/a y Adolescentes, establece el derecho de ellos a tener un papá y una mamá. Derechos a la identidad y la filiación.

Declaramos que la educación sexual debe ser basada en valores éticos, que permitirán el desarrollo psicobiosocial y espiritual acorde al sexo con el que fue concebido cada educando, y llegado su tiempo, podrá reafirmar su personalidad. Así también afirmamos que los padres son los primeros responsables de la educación de los hijos. No avalamos la educación sexual con ideología de género, ni tampoco la sexualidad o el género a partir de construcciones sexuales, de las cuales NO HAY EVIDENCIA CIENTÍFICA NI BIOLÓGICA.

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Declaramos que defendemos a la mujer de todo acto de Violencia por género u otros, pero también a la Niñez, la Adolescencia, los Adultos Mayores, y los varones. NO MÁS VIOLENCIA.

Declaramos que seguiremos trabajando incansablemente para desterrar de nuestro País el Abuso sexual, el Trabajo sexual de menores, el Trabajo Forzado de menores, las violaciones, la trata, la corrupción de menores y las muertes causadas por tales situaciones. Atendiendo a la prevención y a las víctimas cuando los hechos hayan sido consumados.

Declaramos que los Derechos Humanos pertenecen a todos los habitantes de este Mundo. Por lo cual afirmamos que los ciudadanos de la Argentina, sin exclusión de ninguno, debe ser protegido con los derechos humanos fundamentales y universales desde el vientre materno y en el transcurso de su vida.

Nuestra Constitución Nacional en su preámbulo, hace referencia a la Fe cuando dice: “Invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia” y justamente nuestras banderas como Mujeres Convocadas por la Defensa de la Vida y la Familia, es la Fe viva y activa, para lograr la justicia en todas las situaciones citadas, elaborando leyes que tengan en cuenta los valores absolutos, trascendentes, que no están sujetos a cambios temporales, en los que fue fundamentada nuestra bendita Nación.

(*) Coordinadora de Mujeres convocadas por la Vida y la Familia.

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