La trágica muerte de la argentina Natalia Vargas deja en evidencia muchas rutinas inapropiadas de quienes son responsables por la seguridad de las personas que deciden volar en parapente.

La joven de 28 años -que se encontraba estudiando una especialización de biomedicina en Alemania- decidió visitar a su familia en Argentina, pasar las fiestas en familia y después continuar su viaje de vacaciones hacia Brasil.

En su tránsito por el país austral, el viernes de la semana pasada salió con amigos de Alemania a montar en parapente en el Cerro San Javier (Tucumán) y así pasar un rato de sana diversión. Tristemente el protocolo para viajar en este sistema de vuelo no se cumplió a cabalidad y Natalia cayó de una altura de 120 metros.

Si bien los pasajeros no requieren de experiencia previa para montar, sí se requiere que estén atentos a las medidas básicas para garantizarse un vuelo seguro.

Una de las situaciones que pueden hacer que muchas personas tengan un exceso de confianza en dicha actividad es que no se registran muchos accidentes de este tipo.

Sin embargo, en declaraciones al diario Clarín Luis Alderete, director de la escuela de parapente de Buenos Aires, da a entender que existen muchas precauciones para tener en cuenta a la hora de volar.

Una de las medidas, que no solo debe ser revisada por el instructor sino también por el pasajero, es el chequeo del arnés de seguridad.

En la grabación del despegue de Natalia Vargas se observa como esta medida de seguridad fue omitida y el arnés se observa colgando de la silla cuando ella ya se encontraba a una altura considerable.

Además, el instructor debe contar con una certificación que acredite su idoneidad en el manejo de los vuelos. Esta certificación la debe ofrecer una entidad registrada en el país donde se realice el vuelo.

Si bien el instructor es quien determina si las condiciones para el vuelo son las más apropiadas, el pasajero debe saber que “No se puede volar si el viento supera los 20 kilómetros por hora”, entre otras reglamentaciones, asegura Alderete.

“A Ariel lo conozco y lo considero un excelente piloto. He sido su instructor de ala delta, hace muchos años” declara Osvaldo Tobar a la Gaceta sobre el instructor encargado de la seguridad de Natalia Vargas.

Instantes después del despegue de Natalia Vargas – Familia Vargas

No obstante, Tobar quien es un allegado de la familia Vargas también reconoce que las medidas de seguridad en el sitio de la tragedia debieron ser de un nivel más alto.

Una de las sugerencias que empiezan a volverse recurrentes después de la tragedia de Natalia tiene que ver con una revisión de las medidas de seguridad que toman las agencias de vuelo en parapente.

Por eso, en muchos de los informes que se empezaron a publicar en los medios sobre la tragedia, los expertos recomiendan no solo asegurarse de que la agencia o club de vuelo en parapente tenga sus debidas certificaciones.

También es necesario que quienes vayan a volar tengan muy presentes las reglas básicas de vuelo, como la revisión de los arneses y los demás protocolos de seguridad antes de saltar, para garantizarse un viaje seguro, para así no lamentar más pérdidas como la de esta joven médica argentina.

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